domingo, 9 de agosto de 2009

JESUS DE NAZARET (1-6)


Tratar de comprender la persona de Jesús no es fácil. Más aún cuando se espera que él sea el Salvador del mundo.


En tiempo de Jesús hay grupos de gente que esperan un liberador; cada grupo de acuerdo a su concepto de liberación, pero generalmente coincidían en que debería liberar políticamente a Israel del dominio de los invasores.


Sabemos que Israel ha sufrido invasiones constantes y de grandes imperios. Entonces el libertador ha de ser capaz de liberar al pueblo de estos dominios materiales. Se espera más aun que “heredará el trono de David” es decir unificará políticamente a Israel.


Se espera el nacimiento de un REY, Poderoso, rico, sabio…

Pero Jesús nace en un establo, signo de pobreza, en medio de los animales, signo de fragilidad y sencillez.

Aunque el Antiguo Testamento ya anunciaba algo, sin embargo no es fácil comprenderlo (Miq 5,1); (Is 7,14).

Los Ángeles comunican la BUENA NUEVA, no a un ejército, no a los poderosos, no a los políticos o movimientos liberacionistas, sino a gente sencilla, a pastores, a gente de otras culturas, (los magos) que son capaces de reconocer en signos astrológicos, las maravillas de Dios.

Hoy, ¿reconocemos los signos que Dios nos muestra para encontrarlo, o somos aun parte de aquellos grupos que esperan a un Dios a nuestro gusto y medida?

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