martes, 1 de diciembre de 2020

SAN JOSÉ CON SU VIDA CONSTRUYE UNA FAMILIA LLENA DE AMOR Y PAZ

 SAN JOSÉ CON SU VIDA CONSTRUYE UNA FAMILIA

LLENA DE AMOR Y PAZ

Hoy, el ser varón se pone en tela de juicio y se duda tan solo por el hecho de ser hombre. Pero tenemos un modelo de varón que debemos apreciar y seguir. No en vano San José es patrono de la Iglesia universal.

Dios Padre le encomendó la tarea de cuidado y protección de su amadísimo Hijo y de su Madre. 

Aquí presentamos algunas virtudes de San José

 1. un verdadero Padre

Hoy día la idea del padre es casi natural entenderla como un padre alejado de sus hijos. San José nos recuerda el verdadero sentido de la paternidad. La presencia del padre en la educación de los hijos es insustituible. San José con el niño en los brazos nos lo recuerda, un verdadero padre debe ser  amoroso y protector del cual los hijos puedan aprender y crecer seguros.


San José tuvo que proteger y sostener a María esperando al niño sin tener un techo donde pudiera nacer, tuvo que huir hacia Egipto, ser un extranjero en tierras desconocidas y ganarse el pan del día con el sudor de su frente.

 2. Un buen esposo

El amor y fidelidad de San José es un signo contundente y firme frente a la imagen de un varón infiel, lujurioso, egoísta e incluso violento, que es casi común en nuestros días.

San José pasó todas las pruebas que un esposo podría pasar: la duda frente a su propia esposa, el cuidado de un niño que no era de su sangre, la dificultad de un matrimonio casto. San José, era así como tú y como yo. Su virtud y fortaleza son grandiosas y es prueba viva de lo que un hombre que entrega su vida a Dios y al amor de su familia puede hacer por medio de su gracia.

 3. Varón al servicio de la familia

Relacionar masculinidad con  violenta hace que la fortaleza física no sea valorada como una virtud. Muchos niños crecen lejos de su padre y no pueden aprender y valorar lo que es la virilidad.

San José pone al servicio de su familia esta fortaleza física natural, una fortaleza que tiene como misión el proteger, el ayudar, el servir.

Conocemos a un San José siempre fuerte, nunca agresivo, firme pero no indiferente ni mucho menos insensible. Un hombre que demuestra seguridad y jamás arrogancia ni soberbia. Un padre que carga con todo el peso de su familia y es feliz haciéndolo.

 4. Un Varón del silencio.

El silencio de los varones es una característica bien conocida.

 Incluso las esposas pierden la paciencia por los silencios prolongados de los esposos. San José también era un hombre silencioso, se dice que era el santo del silencio.

San José en el silencio escuchaba la voz de Dios, no era un silencio indiferente ni estéril. San José escuchaba, meditaba en su corazón para poder tomar las mejores decisiones para su familia y para él mismo. 

 5. Un varón de trabajo

En aquella época si el varón de la casa no trabajaba la familia no subsistía. San José, carpintero de profesión, trabajó siempre por el sustento y la seguridad de su familia. Imagínense el camino que se habrá tenido que abrir en Egipto, sin familia, sin apoyo de conocidos, como extranjero, tal vez víctimas de prejuicio y discriminación, el trabajo de José era la única arma que tenían para subsistir.

De vuelta a Nazareth en su taller de carpintero siguió trabajando incansablemente, fue labor que heredó a su hijo para ayudar al sostén de su familia. San José es un gran ejemplo de tenacidad y trabajo arduo en todo momento por el bien de los que ama.

6. El valor del buen discernimiento

Las respuestas apresuradas y decisiones impulsivas sobre todo en época de crisis no son lo mejor. San José, incluso en una decisión tan dura como la de aceptar el embarazo de su prometida, decide repudiarla pero en secreto, meditando qué era lo que menos iba a perjudicarla, lo que menos escándalo iba a levantar. No lo hace apresuradamente, lo medita, lo «sueña», y en ese soñar escucha la voz de Dios a través de un ángel que sale al encuentro y lo aconseja.

El valor del un buen discernimiento tiene que ver con la prudencia, el silencio y la escucha a Dios. Este escuchar a Dios que se va afinando a medida que estrechamos nuestra relación con Él.

 7. Castidad y juventud

San José al momento de desposar a María debió haber tenido unos 18 o 20 años. San José en este sentido, asistido por la inmensa gracia de Dios nos enseña que el fundamento de la unión conyugal es la comunión de amor, ejemplo para todo matrimonio. La unión de esposos debe responder a esa comunión de amor, sin embargo la misión de María y José no estaba en relación a ellos mismos sino al mismo Jesús y a la iglesia Universal.


 8. San José es santo en la familia y lleva a la familia a la santidad.

San José nos enseña que la familia en un ámbito para crecer en santidad. La santidad de José sucedió dentro de la familia. Los esposos son guardianes mutuos de la santidad de la familia. Es ahí donde el amor crece, en entrega, donde nos olvidamos de nosotros mismos y nos entregamos por completo. 

Como nos decía el Papa Francisco: «por medio de ella se concreta la capacidad de darse, el compromiso recíproco y la apertura generosa a los demás, así como el servicio a la sociedad».

     San José hombre de  talentos, capacidades y habilidades puestas al servicio de su familia y de la vida de los demás. Llevo alegría y satisfacción a muchos, dio comodidad a las familias, y estuvo siempre buscando lo mejor para los demás, desde lo poco que podía tener… ahora nosotros hagamos eso que San José nos muestra. Alegremos a nuestras familias con las habilidades que Dios nos dio y construyamos un ambiente de fiesta y amor para  todos.


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